Pareciera un osito panda, pero no lo es. Lu Zhihao que tiene apenas cuatro años, mide 1,1 metro y pesa 62 kg, duerme en una guardería en Foshan, provincia de Guangdong. Su apetito comenzó a descontrolarse cuando tenía 3 meses de edad. Algunos especialistas sostienen que esta obesidad mórbida se debe a un desorden genético y otros, a su hábito alimentario.
Pequeño gran chino
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